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OSTEOARTROSIS

  • 29 abr
  • 2 min de lectura

Actualizado: 18 may


Hoy os quiero hablar sobre una patología cada vez más diagnosticada en perros y

gatos mayores: la osteoartrosis.


Gracias a la anamnesis, exploración física y ortopédica previa del paciente,

podemos acercarnos al diagnóstico de esta enfermedad.


Pero, en la mayoría de los casos, es la radiografía la prueba de elección para su diagnóstico definitivo.


La osteoartrosis se define como una enfermedad articular degenerativa crónica, de

evolución progresiva.


¿Cómo se manifiesta? ¿Qué síntomas pueden verse?


Depende mucho del caso.


En ocasiones, el animal presenta un brote agudo de dolor acompañado de

disminución de la movilidad, rigidez al caminar, apatía, adopción de posturas

anormales, sensibilidad al roce de la zona afectada... También pueden

presentar sintomatología digestiva como vómitos o diarrea debido a la activación

del sistema neuroendocrino por estímulo constante de dolor crónico.


En otras ocasiones, el animal puede mostrarse asintomático durante meses o años

hasta que un estímulo, como mayor actividad física reciente, desencadena el

cuadro de dolor.


¿Siempre se diagnostica? ¿Cómo?


En la mayoría de los casos sí. Un aspecto importante es conocer que existe la

osteoartrosis primaria (asociada a la edad) y secundaria (asociada a patologías

congénitas como displasias, traumatismo, rotura de ligamentos cruzados...). El

diagnóstico y abordaje dependerá de ello.


Durante la exploración ortopédica, podemos detectar dolor a manipulación de la

articulación afectada:


-Disminución del rango articular.

-Rigidez a la extensión/flexión articular.

-Crepitación en la articulación.


Son los principales signos, en ocasiones acompañados de vocalizaciones.

Depende del umbral del dolor del animal.


En radiografía detectamos cambios como:

-Pérdida de cartílago articular

-Remodelación del hueso subcondral

-Formación de osteofitos (crecimiento óseo anómalo)

-Inflamación a nivel articular


¿Requiere de tratamiento?


Sí. El tratamiento de la osteoartrosis es multimodal, es decir, requiere de la

combinación de varios tratamientos para su manejo adecuado.


En primer lugar, debemos valorar el grado de dolor, pues esto determinará el grado

de analgesia que el animal necesita. Desde terapia oral a subcutánea mensual,

terapia láser, fisioterapia, hidroterapia..., cada vez se disponen de más opciones y el

tratamiento es individualizado.


En segundo lugar, y no menos importante, es necesario suplementar con

condroprotectores para aportar a la articulación componentes como glucosamina

y condroitina, que ayudan a mantener la fluidez a nivel articular. También la

suplementación con ácidos grasos es importante; actúan como antiinflamatorio

natural. Con un manejo dietético adecuado se consigue aportar ambos

suplementos.


En tercer lugar. En casos severos, se requiere de artroscopia para lavado articular o

cirugía de artroplastia.


Espero que esta sección os ayude a conocer un poquito más sobre esta

enfermedad y su abordaje.


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