DERMATITIS ALÉRGICA VS DERMATITIS ATÓPICA
Actualizado: 18 may

Cuando un paciente acude por primera vez a consulta por dermatitis, el
abanico de posibles diagnósticos es amplio pero una buena anamnesis y
exploración física del paciente nos ayuda a acotar y orientarnos hacia el
diagnóstico definitivo.
La presencia de síntomas respiratorios, oculares y/o dermatológicos, el patrón
que siguen las lesiones y la frecuencia (posible estacionalidad) son puntos
importantes.
Del mismo modo, cuando el paciente presenta lesiones dermatológicas, una
citología o prueba de cultivo, nos permite conocer si existe un proceso
infeccioso asociado (bacteriano, fúngico o parasitario). Resulta muy importante de cara no solo al diagnóstico, sino también al tratamiento.
Una vez confirmada o descartada la presencia concomitante de proceso
infeccioso, nos centramos de lleno en el mundo de las alergias.
¿Sabías que cada vez hay más perros y gatos alérgicos diagnosticados?
La alergia puede ser alimentaria y/o ambiental.
Habitualmente, se manifiesta en los 2-3 primeros años de vida pero esto no
descarta que pacientes más mayores pueden presentar alergia en algún
momento de sus vidas.
El diagnóstico se realiza mediante dieta de eliminación y posteriormente
realizando pruebas de alergia, con el objetivo de iniciar tratamiento con
inmunoterapia a largo plazo. Pasados 4-5 años el animal puede tener una vida
completamente normal pero es importante entender que la evaluación del
primer año es esencial para valorar si está resultando efectiva.
¿Y qué ocurre si no es efectiva? ¿Hay otras opciones de tratamiento?
Afortunadamente sí. Cada vez se está investigando más en el campo de la
inmunoterapia y existen tratamientos mensuales via oral o subcutánea que dan
buenos resultados.
También múltiples nutracéuticos para el día a día que ayudan a mantener
estable e íntegra la barrera cutánea, un punto muy importante durante todo el
año.
¿Y la dermatitis atópica? ¿Tiene tratamiento?
A diferencia de la dermatitis alérgica, en la dermatitis atópica la respuesta
exacerbada del sistema inmunitario no se produce frente a alérgenos externos,
sino frente a tejidos propios, ocasionando dermatitis, a menudo, más severa y
generalizada.
El diagnóstico se realiza en base al cuadro clínico y exclusión de presencia
de alergias a componentes alimentarios y ambientales.
Se dispone de tratamiento inmunomodulador a largo plazo.
Tanto en la dermatitis alérgica como atópica, la elección y combinación de
varios tratamientos, se realiza de manera individualizada a cada paciente.






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